La accesibilidad consiste en hacer que un sitio web o una app pueda ser utilizado por personas con distintas capacidades y necesidades. Por ejemplo, algunas personas usan el teclado en lugar del ratón, escuchan un lector de pantalla o necesitan un texto más grande.
Por ejemplo, los subtítulos de un vídeo ayudan tanto a quien no puede oír el sonido como a quien lo ve en un lugar ruidoso. Las etiquetas claras y un buen contraste también ayudan a más personas a entender una página.
La accesibilidad no es una función que se añade al final. Conviene tenerla en cuenta al elegir las palabras, el diseño y las interacciones para que más personas puedan usar el producto.
