Una hoja de ruta ofrece una vista sencilla de hacia dónde puede ir un producto y por qué. Es como un plan de viaje: señala paradas importantes sin decidir cada minuto del recorrido.
Un equipo puede organizar el trabajo en «Ahora», «Después» y «Más adelante». Por ejemplo, primero puede hacer más fiables los viajes guardados, luego permitir que varias personas planifiquen juntas y, más adelante, explorar sugerencias automáticas.
La hoja de ruta ayuda a entender las prioridades y la dirección. No promete que todas las ideas se hagan en una fecha exacta; los planes pueden cambiar a medida que el equipo aprende.
