Wabi-sabi es una idea de la estética japonesa que ayuda a apreciar la belleza de las cosas sencillas, imperfectas o envejecidas. En diseño, a veces se usa para hablar de texturas naturales, formas irregulares y una sensación tranquila y despejada.
Imagina un cuenco hecho a mano cuyas pequeñas irregularidades muestran que alguien lo creó. Su atractivo no depende de que sea idéntico a uno fabricado en serie.
La idea tiene profundidad cultural y no se puede reducir a «haz que parezca tosco». Si se usa como inspiración de diseño, conviene tratarla con cuidado y no convertir la cultura japonesa en un atajo decorativo.
