Un control de calidad es una comprobación que debe superarse antes de que el trabajo avance al siguiente paso. Por ejemplo, un proyecto puede exigir que pasen las pruebas antes de incorporar un cambio a la versión principal.

Imagina un control antes de un puente: alguien comprueba que estén listas las medidas de seguridad necesarias antes de dejar pasar el vehículo.

El control solo es útil si sus condiciones corresponden a lo que importa. Superar una prueba no demuestra que todo sea perfecto, pero puede detectar problemas conocidos antes de que lleguen a los usuarios.