Monitorizar significa observar con regularidad si una app está en buen estado y responde como se espera. Es como revisar algunos indicadores del tablero mientras el coche está en marcha.

Un equipo puede vigilar si se puede acceder a un sitio, cuánto tardan en cargar las páginas o si aumentan los errores. Si ocurre algo inusual, una alerta puede ayudar a investigarlo antes.

La monitorización no evita por sí sola todos los problemas. Ayuda a detectar cambios, pero el equipo aún debe entender la alerta y decidir qué hacer.