Un gráfico convierte números en una imagen para que las personas puedan compararlos o detectar patrones. Es como marcar el nivel del agua en una pared: así se aprecia mejor el cambio que con una lista de medidas.

Un gráfico de barras puede comparar cuántos artículos se vendieron cada mes. Uno de líneas puede mostrar si un valor ha subido o bajado con el tiempo.

Indica qué significan los números y no dependas únicamente del color. Presenta también los datos importantes en texto o en una tabla para que se entienda el gráfico aunque no se pueda ver.