Una prueba unitaria comprueba por sí sola una pequeña parte de un programa. Es como pesar un ingrediente en una báscula de cocina antes de añadirlo a una receta más grande.

Por ejemplo, una prueba puede pasar dos números a una función que calcula precios y comprobar que devuelve el total esperado. Si falla, es más fácil localizar el problema que cuando solo se prueba toda la aplicación.

Las pruebas unitarias son rápidas y concretas, pero no demuestran que todas las partes funcionen juntas. También son útiles las comprobaciones más amplias del flujo entre pantallas o servicios.