La deuda técnica es el trabajo adicional que pueden necesitar los cambios futuros porque hoy el equipo eligió una solución más rápida o sencilla. Por ejemplo, una solución provisional hecha con prisa puede resolver un problema ahora, pero dificultar la próxima actualización.

La palabra «deuda» es una comparación: como si se pidiera tiempo prestado, quizá haya que dedicar más esfuerzo después. Un atajo no es automáticamente malo; a veces la rapidez importa. Lo útil es saber dónde se tomaron atajos y decidir si merece la pena mejorarlos.