El minimalismo en el diseño de interfaces consiste en centrar la pantalla en lo que importa, en lugar de llenarla de adornos y controles adicionales. La página se puede recorrer mejor cuando la información importante tiene espacio a su alrededor.
Por ejemplo, una página de registro quizá solo necesite una explicación breve, unos campos y un botón principal, en vez de varios mensajes que compiten entre sí.
Minimalista no significa eliminar instrucciones útiles ni hacer que todo parezca igual. Una pantalla sencilla sigue necesitando suficientes detalles, contraste y etiquetas para ayudar a entender qué hacer.
