Una prueba de regresión comprueba que algo que funcionaba siga haciéndolo después de un cambio. Es como verificar que las luces aún se encienden tras reparar un enchufe cercano.

Si un desarrollador modifica la página de inicio de sesión, una prueba de regresión podría comprobar también que el restablecimiento de contraseña sigue funcionando. Un pequeño cambio puede afectar a otra función que comparte el mismo código.

Los equipos suelen repetir estas comprobaciones de forma automática. Superar una prueba de regresión aporta confianza, pero solo cubre las situaciones que la prueba comprueba realmente.