OAuth permite que una aplicación obtenga permisos limitados para usar información o funciones de otro servicio. Por ejemplo, una aplicación de calendario puede pedir acceso a tu agenda sin solicitar la contraseña del correo.

Es como dar a una visita un pase para una habitación en vez de entregarle la llave de toda la casa. OAuth concede acceso; por sí solo no demuestra quién eres. Un servicio que ofrece «Iniciar sesión con…» puede usar un sistema relacionado llamado OpenID Connect para gestionar el inicio de sesión.