Una corrutina es una unidad de trabajo que puede pausarse en un punto previsto y continuar más tarde desde donde se detuvo. Así, mientras espera algo —por ejemplo, información de internet—, el programa puede cambiar a otra tarea.
Imagina que pausas una receta mientras hierve el agua y, cuando está lista, vuelves al mismo paso. No hace falta empezar la receta de nuevo.
Las corrutinas ayudan al programa a gestionar esperas sin congelar todo lo demás. No son lo mismo que un proceso separado y su funcionamiento exacto depende del lenguaje de programación.
