La prueba de contrato comprueba que dos programas conectados coincidan en la forma de la información que intercambian. Es como asegurarse de que una caja de envío cumpla las reglas de tamaño y dirección que esperan tanto quien la envía como quien la recibe.
Por ejemplo, una aplicación puede esperar que un servicio meteorológico devuelva un campo de temperatura. Una prueba de contrato puede detectar que ese campo cambió de nombre antes de que la aplicación falle para sus usuarios.
Estas pruebas se centran en el acuerdo entre las partes conectadas, no en todos los detalles de cada programa. Son especialmente útiles cuando distintos equipos desarrollan ambos lados por separado.
