El despliegue blue-green mantiene disponibles dos versiones de un servicio: la actual y otra preparada aparte. Es como montar un segundo escenario antes de trasladar al público.
El equipo puede revisar la nueva versión del sitio web en un entorno separado y dirigir allí a los visitantes cuando esté lista. Si aparece un problema grave, quizá pueda devolver el tráfico al entorno anterior.
Este enfoque requiere recursos adicionales y un plan cuidadoso para los cambios en los datos guardados. Si ambas versiones modifican la misma información, volver a la anterior no siempre es una reversión sencilla.
