La contrapresión es una señal con la que la parte más lenta de un sistema indica que ahora mismo no puede procesar más trabajo. La parte más rápida puede pausar el envío o reducir la velocidad a la que manda mensajes.

Imagina que viertes agua en una botella. Si se llena más rápido de lo que puede vaciarse, dejas de verter antes de que rebose. La contrapresión cumple una función parecida entre programas.

Ayuda a evitar que una acumulación de tareas sature un servicio. Aun así, el sistema necesita un plan para los mensajes que deben esperar, como guardarlos en una cola.