Un framework de backend reúne herramientas y patrones preparados para ayudar a crear la parte interna de una aplicación. Es como un taller donde las herramientas habituales ya están organizadas.
Por ejemplo, puede ofrecer formas de gestionar direcciones web, recibir datos de formularios y conectarse a información almacenada. Así, los desarrolladores añaden las reglas propias de su servicio sin empezar desde cero en cada tarea común.
El framework no decide qué debe hacer la aplicación ni elimina la necesidad de comprobar la seguridad y el funcionamiento. Proporciona una estructura que los desarrolladores deben usar con cuidado.
